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Comida a evitar durante el embarazo

Seguramente, más de una vez hayas escuchado hablar de algunos alimentos o sustancias cuyo consumo en la gestación debe moderarse o, directamente, evitarse. Algunos ejemplos conocidos son la cafeína y el alcohol; no obstante, hay más cosas con las que se debe vigilar. ¿Sabes cuáles son?

Alimentos y bebidas a vigiliar durante el embarazo

Durante la primera consulta con tu ginecólogo recibirás información específica sobre los alimentos cuyo consumo no se recomienda. Sin embargo, es bueno que te informes al respecto antes de la visita y anotes todas las dudas y consultas que puedan surgirte. ¿Descubrimos cuál es la comida a evitar durante el embarazo?

Lácteos no pasteurizados

Presta atención: los lácteos son muy importantes en tu dieta; de hecho, son una importante fuente de calcio, un mineral esencial para la formación de los huesos de tu hijo y para mantener tu organismo saludable. 

Sin embargo, los lácteos no pasteurizados pueden generar riesgos para tu salud al contener bacterias peligrosas como la Salmonela, el E. Coli. o la Listeria, entre otras (1).

Por este motivo, es sumamente importante que corrobores las etiquetas de la leche, el yogur, los quesos y otros derivados de la leche o con trazas de leche. Recuerda que hervir la leche no mata todas las bacterias; por lo tanto, solamente deberías consumir leche pasteurizada.

Carne, pollo o huevos crudos o poco cocidos

¿Quién no ha padecido alguna vez de una intoxicación alimentaria bacteriana? Lo cierto es que se trata de un malestar bastante común, pero durante el embarazo la reacción del organismo puede ser más fuerte e, incluso, afectar a tu hijo.

Si la carne no está bien cocinada, se corre riesgo de padecer toxoplasmosis, una enfermedad generada por un parásito presente en la carne cruda que puede acarrear bajo peso al nacer, fiebre, ictericia, anomalías en la retina, retraso en el desarrollo mental y parto prematuro, entre otras.

Así que ya sabes, cocina bien todas las carnes, esto significa que no tengan partes rojas ni rosadas, idealmente que no sangren. Lo mismo con los huevos: evita el huevo frito y el huevo pasado por agua, y quédate con los huevos hervidos.

¿Qué pasa con el jamón? Mejor espera a después del parto para comer embutidos. Si te gusta el paté, no pruebes los caseros pero los industriales se consideran seguros.

¿Y la tortilla? Cocínala hasta que el huevo quede bien cocido, nada de huevo crudo y chorreante, al menos hasta después del parto.

Marisco

¡Con lo bueno que está! Pero sí, mejor evitarlo. A pesar de ser fuente de ácidos grasos omega-3 y proteínas de alta calidad, también pueden contener mercurio. De hecho, algunas investigaciones señalan que el marisco y algunos pescados como el atún podrían tener en su interior niveles peligrosos de mercurio (2). 

En general, los peces de mayor tamaño y edad suelen exhibir mayores niveles de mercurio. Por eso, mejor evita comer caballa gigante, aguja, pez espada, tiburón, blanquillo y patudo.

mujer comiendose una bolsa de patatas

Pescados (y marisco) crudo

Dile adiós al sushi por un tiempo. Despídete también del ceviche, las vieiras, las almejas, las ostras crudas y el sashimi, y de los pescados y marisco ahumados (a menos que los incluyas en un cocido, en cuyo caso se cocinan).

Paté de hígado

Vale, antes te hemos dicho que podías comer paté «de lata» y no el casero, pero (siempre hay un pero, ¿no?) siempre y cuando no contenga hígado. Da igual si la lata dice que ha sido pasteurizado, el hígado tiene una altísima concentración de vitamina A y superar los valores diarios recomendados podría ser perjudicial para tu bebé al aumentar el riesgo de malformaciones congénitas (3).

Frutas y verduras sin lavar

¿Cómo? ¡Si no hay nada mejor que las frutas y las verduras. Y estás en lo cierto siempre y cuando hayan sido bien lavadas para evitar una eventual contaminación por toxoplasmosis, ya que la bacteria que causa esta enfermedad podría estar presente en el suelo en el que se cultivan.

Además, es vital que tengas mucho cuidado al prepararlas. Evita la contaminación cruzada: para ello, córtalas en una tabla y con cuchillos que no hayas utilizado con carnes crudas, lava bien todos los utensilios y evita que toquen carne cruda mientras cocinas.

Cafeína

Llegamos, al fin, «al malo de la película». La cafeína, junto con el alcohol, son los primeros alimentos que se retiran de la dieta de la embaraza pero ¿sabes por qué? Los investigadores explican que un consumo excesivo de cafeína se asocia a un crecimiento restringido del bebé, un bajo peso al nacer, un parto prematuro y la muerte fetal (4,5, 6). No obstante, estos datos no son 100% concluyentes.

De cualquier manera, es recomendable que disminuyas el consumo de cafeína a un máximo de 

200 miligramos por día, lo que equivaldría a dos tazas de café. Y sino opta por infusiones sin cafeína y permitidas durante el embarazo con la tila, el rooibos o la manzanilla.

Alcohol

Dentro de las bebidas a evitar durante el embarazo hay que hablar del alcohol, una sustancia cuyo consumo regular puede generar anomalías neurológicas y de crecimiento, trastornos psicológicos, problemas de comportamiento, aumento del riesgo de aborto, de parto prematuro e, incluso, de mortalidad.

No hay datos que determinen qué cantidad de consumo de alcohol podría llegar a considerarse segura durante el embarazo. De hecho, se aconseja evitar totalmente su consumo.

Infusiones de hierbas

Algunas hierbas pueden tener propiedades abortivas; por este motivo, antes de ingerir regularmente una infusión concreta deberías consultar con tu médico.

Ahora que conoces la comida a evitar durante el embarazo, seguro tendrás alguna duda. Toma nota de ella y pregunta a tu ginecólogo al respecto. Nadie mejor que él para aconsejarte.

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