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30 semanas de embarazo

Solo 10 semanas más y tendrás a tu bebé entre tus brazos. Podrás oler su cabecita, maravillarte con sus dedos, sorprenderte mirándole mientras duerme… Las 30 semanas de embarazo te encontrarán con una tripa redondeada y un poco más cansada, pero más cerca de conocer a tu pequeño.

Por otra parte, tu hijo tendrá ya un tamaño considerable y se moverá sin parar con una fuerza que no esperabas. ¿Estás lista para descubrir cómo crece?

30 semanas de embarazo: el bebé

Durante las 30 semanas de embarazo, es posible que tu bebé se dé la vuelta, ubicándose cabeza abajo. Por supuesto, hay bebés que se giran más tarde y otros que giran varias veces antes del parto. No te preocupes por esto: tu médico monitoreará la situación para determinar si tu hijo se coloca correctamente antes de que llegue el momento de dar a luz.

A nivel interno, el sistema digestivo de tu hijo continúa desarrollándose y, poco a poco, los diferentes órganos van comenzar a asumir sus funciones. Tu bebé abre la boca cada día para deglutir líquido amniótico; esto le permite poner a trabajar el estómago, el hígado y el intestino, además de favorecer la interacción con su hábitat. 

Los sentidos ya están desarrollados aunque continuarán agudizándose de aquí en adelante. ¿Sabías que tu hijo ya puede distinguir los sabores dulces de los salados? 

En cuanto al exterior, tu bebé se ve cada vez más redondeado gracias a la acumulación de grasa bajo la piel, además el lanugo, ese vello fino que recubría su cuerpo, está comenzando a desaparecer aunque aún se percibe en los hombros y la espalda.

Al término de las 30 semanas de embarazo, tu hijo medirá cerca de 39 centímetros de la cabeza a los pies y pesará alrededor de 1,5 kilos.

semana 30 embarazo

30 semanas de embarazo: la madre

Tu útero sigue aumentando de tamaño. ¿Puedes creer que ya mide más de 30 centímetros? Por supuesto, mientras tu útero sigue creciendo, los órganos han de dejar sitio. Por este motivo, es posible que comiences a tener la sensación de que te llenas más rápido al comer. Asimismo, puede aparecer la acidez debido a que es más posible que se produzca reflujo.

Evita los alimentos picantes porque inducen la acidez. Mejor opta por comidas frescas, sin sabores apabullantes. Tranquila: falta poco para que retomes tu alimentación normal.

Otro malestar habitual es el estreñimiento. El tránsito intestinal se vuelve cada vez más lento y así pueden aparecer las temidas hemorroides. Consume muchos líquidos y fibra, y realiza actividad física para ayudar a tus intestinos a trabajar correctamente. Si tienes dolores, consulta con el médico.

Si tienes molestias cuando tu bebé te patea, cambia de posición. A veces, tu pequeño está jugando, pero en otros momentos está tratando de comunicarte que no se encuentra cómodo. Prueba modificando tu postura.

A partir de esta semana, se recomienda empezar con el curso de preparación al parto. Si aún no estás inscrita, no pierdas tiempo. Allí, aprenderás muchas técnicas que te serán de utilidad llegado el momento, además de responder a tus dudas. Por otra parte, es una magnífica oportunidad para conocer a otras mujeres en tus mismas circunstancias. ¡Quizá puedas encontrar una futura amiga y compañera de paseos con cochecitos!

Checklist semana 30

  1. Pide una cita para tu próximo control con el médico.
  2. Si sientes mucha hinchazón en tobillos y piernas, prueba disminuyendo la cantidad de sal que ingieres. Recuerda que la sal contribuye a la retención de líquidos. Mejor utiliza hierbas como el perejil, el orégano o el pimentón dulce para condimentar tus platos.
  3. Elevar tus piernas durante 10 minutos antes de ir a dormir puede ser una buena manera de prevenir los temidos calambres que son cada vez más comunes durante la noche.
  4. Si padeces de calambres, recuerda relajarte y estirar cogiendo tus dedos y haciendo una leve presión hacia arriba. Tu pareja puede ayudarte con esto.
  5. No te sientas mal si padeces de gases. Los cambios en tu organismo generan esta molestia y aunque es incómoda, la sufre la mayoría de las embarazadas.
  6. Practica las técnicas de relajación y respiración en casa. Sabemos que pueden resultar cómicas, pero te aseguramos que ayudan (y mucho) durante el parto.
  7. No olvides practicar regularmente los ejercicio de Kegel para preparar tu pelvis para el parto.

¿Qué se siente al estar de 30 semanas de embarazo? ¿Tienes ganas de que la gestación llegue a su fin o estás disfrutando la situación? No te apures, todo a su tiempo: disfruta de cada segundo con tu hijo en tu vientre porque, aunque parezca comentario de abuela, el tiempo vuela. Antes de que te des cuenta tendrás a tu bebé en tu pecho y en un pestañear, ya estará gateando. Respira profundo, toma fotografías y ¡disfruta de tu embarazo!

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